- Casa de la Marta: Amaryllis Andropulos
- Casa del Dragón: Dominus Draconis
- Casa del Lobo: Sköll Schneid
- Casa de la Lechuza: Luana Laín
Historia
Se dice que las familias Andropulos, Draconis, Schneid y Laín, se encontraban al borde de su extinción, pues los últimos descendientes habían sido, los cuatro, hombres, y no habían conseguido encontrar una bruja que les quisiera, así que no habían tenido descendencia.
Viendo que llegaban a la vejez sin haber legado su apellido, proveniente de las más antiguas familias de magos de toda Europa, rezaron, cada uno en su casa, para encontrar alguien que les diera un hijo.
Y así, caminando por una de las más grandes explanadas del lugar, encontraron un árbol que no habían visto nunca, y pensaron que era la respuesta a sus plegarias. Allí, cada uno por separado, pidió su deseo.
Draconis fue el primero. Se acercó al amanecer y, junto con sus plegarias, se hizo un corte en la piel, pues quería que su descendiente fuera sangre de su sangre, y dejó caer su mágica sangre en la corteza del árbol.
El siguiente fue Laín, quien deseaba la inteligencia que él poseía en toda su descendencia, le entregó parte de su magia.
El tercero en acudir al árbol mágico, justo al atardecer, fue Schneid, quien le ofreció el corazón de un Lobo para que su progenie poseyera valor y nobleza.
Por fin, a media noche, Andropulos se acercó, y quedó totalmente prendado del árbol. Meditó durante largo rato qué es lo que le podría ofrecer a su amor, y finalmente decidió derramar su semilla en sus raíces, pues quería que su hijo fuera fruto del amor.
Al cabo de varios meses, vieron bajo el árbol cuatro huevos tan grandes como un bebé pequeño. Había uno de dragón, uno que parecía de lechuza, y otros dos que no supieron identificar, uno de ellos muy colorido.
Tras dejarlos en el fuego durante un par de meses más, los huevos se abrieron, y nacieron de ellos dos niños y dos niñas, cuya belleza fue tal que, cuando se hicieron mayores, pudieron, gracias a ella, mantener la preferencia de su apellido.
El descendiente Draconis, mantuvo los ojos verdes y la pupila vertical, propia de los dragones. Su rasgo distintivo fue su mezquindad y su ambición, junto con su capacidad de utilizar a la gente de su alrededor en su propio provecho.
La descendiente Laín, cuya inteligencia fue su rasgo distintivo, mantuvo la mirada amarilla y atenta de las lechuzas.
El descendiente Schneid tuvo una gran melena y una piel gruesa capaz de soportar muy bajas temperaturas. Como rasgo psíquico, y como cuyo padre quería, tuvo el valor y el honor propio de los jefes de la manada.
La descendiente Andropulos, tuvo la inquietud, ingenuidad y la agilidad de una pequeña marta. Inexplicablemente y para sorpresa de todos, su cabello cambiaba junto con las estaciones, adquiriendo el color típico de cada época del año.
Cuando llegaron a la madurez, y gracias a sus extraordinarios poderes mágicos, fueron perseguidos y acosados por la inquisición, quienes querían para si el secreto de sus poderes.
Para que los otros niños magos no sufrieran la misma persecución, decidieron crear un colegio en la explanada que fue su lugar de nacimiento. Y así nació Iberia.
Tiempo después, Dominus Draconis decidió deshacerse del árbol para que nadie más pudiera engendrar de aquella forma tan especial. Sin embargo, Amaryllis Andropulos, sabiendo que su padre había estado realmente enamorado de aquel árbol, se interpuso en su maldición y murió. Draconis desapareció, y sin aquellos dos haciendo de intermediarios entre ellos, Schneid y Laín discutieron fuertemente y también desaparecieron.
El árbol, a quien no le había llegado el hechizo destructor, pero sí parte de él, perdió toda su magia y simplemente quedó como un árbol normal y extraordinariamente viejo.
Colores de las casas
- Marta: Marrón y Vainilla
- Lobo: Azul y Gris
- Lechuza: Blanco y Negro
- Dragón: Verde y Granate
